martes, 9 de agosto de 2011

Mamitis

En las teorías de John Bowlby, para el bebé desde que nace es primordial establecer un vínculo seguro con la persona que se va a dedicar a su cuidado, idealmente y normalmente es la madre, porque así viene “programado” por la propia naturaleza, pero el apego se puede llevar a cabo por el padre o incluso un cuidador. Es a través de esta persona que le proporciona seguridad , que el niño se lanzará a descubrir el mundo.

Coloquialmente, se suele hablar de “mamitis” cuando la gente observa a un bebé o un niño de corta edad que no se despega de las faldas de su madre o que requiere su atención constantemente siendo indiferente a los reclamos de otras personas de su alrededor. Pues bien, esta “mamitis” no es otra cosa que la necesidad que experimenta el niño de estar próximo a su madre, con la que ha establecido o desea establecer dicho vínculo.

Es algo totalmente natural esta necesidad y lo natural sería dar al niño la respuesta que busca y atender a sus demandas. No olvidemos que las tesis sobre el apego nacen de la observación de niños que habían crecido sin él. Niños con fuertes inseguridades y escasa autoestima que se habían visto privados de la presencia de la madre desde la más tierna edad.

Mi hija y yo hemos creado este fuerte vínculo y la verdad es que estoy orgullosa de ello. No por estar apegada a mí es una niña timorata como pueden pensar algunos, pero sí es una niña precavida que prefiere dejarse guiar por su madre en situaciones que le puedan desconcertar, como puede ser estar con gente que acaba de conocer, ir a un sitio nuevo...pero es luego una niña que confía abiertamente en sus posibilidades, bastante independiente y con mucha personalidad.

Claro que he tenido que escuchar muchas veces en boca de muchas personas:” esta niña tiene mucha mamitis” y normalmente no me ha importado, ya que no suelo ser demasiado puntillosa y se suele decir medio en broma e incluso cariñosamente según de quién venga. A veces hasta yo misma me he sorprendido hablando de este modo de mi propia hija como disculpándola por estar tan apegada a mí...y luego me he arrepentido, pues el término en cuestión no acaba de gustarme por muy popular que sea.

Lo que ya no me agrada en absoluto es que se diga en tono burlón o despectivo, es lo que tiene esta sociedad, que en ocasiones es despiadada con las necesidades de los más pequeños.

Pero para colmo, recientemente he descubierto, para tortura mía, una nueva forma de emplear la palabra y es la “mamitis” aplicada a la mamá que cuida de su hijo. Hay quien no soporta ver a una madre dedicada a satisfacer las necesidades, que no caprichos, de sus hijos y me pregunto por qué prefieren denostar esta labor :“ no, si la que tiene mamitis no es tu hija, sino tú”, incluso algún atrevido hay que habla de “hijitis”!

Prefiero quedarme con las palabras de John Bowlby :“un niño que sabe que su figura de apego es accesible y sensible a sus demandas le da un fuerte y penetrante sentimiento de seguridad, y le alimenta a valorar y continuar la relación”.

2 comentarios:

  1. GRACIAS !!!!!!!!!!!!!!

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    1. No hay de qué. Tu agradecimiento me llega directo al corazón, gracias a ti!

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