“Mamá, me lo dices una vez más?” “A ver, te lo diré otra vez: primero fuiste un feto, después un bebé, luego una niña, después serás una chica, más tarde una señorita, una señora, una mamá, una abuela, una bisabuela...” “¿y después?" ”una tatarabuela...” “¿y después?”...

Es una etapa más en el desarrollo de cualquier niño sano y con curiosidad por conocer el mundo que le rodea. Yo suelo responder a todas sus preguntas sin ningún tipo de tapujos, con honestidad y procurando satisfacer su curiosidad unas veces animándola a ir más allá y otras veces dejando que sea ella misma la que lleve el timón. Y por supuesto en un lenguaje “a su alcance”.
La verdad es que me encanta que pregunte todo lo que desee aunque a veces me agobia un poco cuando se repite o literalmente te “machaca”. Pero el verdadero problema es que uno no siempre está preparado para responder a ciertas preguntas a una tierna niña de casi 3 años y medio, como muestra, el ejemplo con el que he abierto este post y a lo que respondí: “ pues después de tatarabuela ya nada más”, y de momento ahí se quedó todo.
Con qué alegría se celebran los avances de los niños, sus gracias... pero claro, no todo puede quedar ahí. Ellos evolucionan y también lo hacen sus nuevos interrogantes y los padres intentamos salir airosos y no perjudicarlos.
Se traen niños a este mundo con lo que tiene de bueno, de malo, de incierto. Se les protege, se les cuida, se les muestra todo lo bello con alegría... pero, y la parte menos bonita? Por supuesto, no se les debe esconder, su derecho es aprender y conocer. Pero a mí ciertas cuestiones como la muerte, la enfermedad, nuestra propia existencia... me descolocan y no sé muy bien cómo enfocarlas y después de todo, acaso alguien lo sabe?
Muchas de sus preguntas me llevan a una compleja reflexión interior no siempre agradable...
Poco a poco vamos sorteando las inquietudes que se presentan. Eso sí, en ciertos temas, mejor que sean ellos mismos los que lleven la iniciativa, si nosotros nos adelantamos les descubriríamos prematuramente terrenos para los cuales aún no estén preparados.
Hay un tiempo en el que todo es idílico pero poco a poco se va dejando atrás...



